El papa francisco envía carta a miembro de la Fuerza Pública

Continuamos dando el primer paso, para comenzar con cristo algo nuevo…

Después de su visita apostólica a Colombia, el Papa Francisco envía carta de su puño y letra a un Infante de Marina Profesional, que perdió parte de sus extremidades y su visión en un campo minado.  Dicho acto aviva la fe de los uniformados y reafirma la esperanza de continuar caminando para comenzar con Cristo algo nuevo.  La carta fue enviada a través de MONSEÑOR FABIO SUESCÚN MUTIS, Obispo Castrense de Colombia y Director Ejecutivo de la Visita Apostólica a nuestro país, quien fue comisionado por el Papa Francisco para entregar su misiva y su mensaje a este uniformado de Colombia.

Hace 13 años el Infante de Marina Profesional EDWIN RESTREPO RESTREPO, se encontraba en inmediaciones del municipio de Zambrano, Bolívar en una operación de registro y control, cuando pisó una mina antipersona. Este hecho, cambió su vida para siempre, convirtiéndolo en uno de los 7025 miembros de la Fuerza Pública víctima de estos artefactos explosivos, sembrados en nuestro país.

El panorama desde ese momento fue absolutamente desalentador ya que sumado a la pérdida de algunos de sus miembros, sus ojos comenzaron a apagarse lentamente.  El pronóstico de los médicos en ese entonces, le indicaba a él y a su familia que además de perder la vista, no podría volver a caminar.

La vida le puso dos caminos: sufrir la adversidad y resignarse a un destino como una persona con muchos obstáculos físicos o enfrentarlo y convertir un estado puro de sufrimiento en una hazaña interior. La decisión fue esta última y fue así como Edwin una persona que no había tenido la oportunidad de terminar su bachillerato, comenzó desde cero aprendiendo a leer en sistema braille.  Terminó sus estudios secundarios, comenzó a estudiar derecho y contra todo pronóstico por parte de los médicos, aprendió de nuevo a caminar con su nueva prótesis.

Dios le dio unos ojos nuevos para ver, tal vez con los ojos del alma y le dio nuevas piernas.  Hoy, a punto de terminar su carrera como abogado, casado y con dos hijas ha recorrido un camino que le sigue entregando satisfacciones producto de su entereza y decisión.

En la Visita Apostólica del Papa Francisco, antes de su partida a la ciudad de Villavicencio; en un encuentro con miembros de las Fuerzas Armadas, que se dieron cita en el Aeropuerto de CATAM, el Sumo Pontífice le entregó un Santo Rosario, cuando esto sucedió, Edwin le regaló lo más preciado que tiene un militar y quizás lo único que poseía en ese momento: su gorra de soldado.

Esa gorra de soldado tiene hoy una connotación especial, ya que acompañó al Papa durante todo su estadía en Colombia y hoy ocupa un sitio de honor en su altar de oración personal en el Vaticano.

Obispado Castrense

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