Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.
Salmo 41
Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. … ¿Por qué te abates, y te preocupas? Espera en Dios, y confía.