Escudo y explicación

Descripción:

El 1 de gules y una espada de plata guarnecida de oro, puesta en palo y la punta en alto; el 2 de azur profundo y un áncora de oro; el 3 de azur celeste y un vuelo de oro y el 4 de sinople y una estrella de plata cargada del escudo de Colombia. Por timbre una mitra de plata galonada de oro, y dos ramos de laurel del mismo, ascendentes a diestra y siniestra. Brochante sobre el todo una cruz griega trebolada de plata y perfilada de sable, cuyos extremos sobresalen de los campos y ornamentos del escudo. Por lema en cinta de plata perfilada de sable la sentencia: INDUITE ARMATURAM DEI.

Explicación:

El escudo reproduce estilizados los símbolos de las cuatro instituciones que componen las Fuerzas Armadas: El Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, y la Policía, trayendo como campos los colores propios de cada uno de ellas. Los ramos de laurel que sirven de timbre representan los hechos honoríficos y tantas veces heroicos realizados en bien de la patria. La cruz trebolada que abraza todo el escudo simboliza la preocupación pastoral del Obispado y señaladamente del Clero Castrense, por el bien espiritual de todos los integrantes de la gran familia de las Fuerzas Armadas.

El esmalte de plata es símbolo de la fe, pura, sencilla y luminosa, y el perfil negro que la rodea significa el servicio sacrificado que supone. La fe cristiana tiene como principio y término el Ministerio Trinitario, representado por el trébol en los cuatro extremos de la cruz. El lema está tomado de la Carta del apóstol S. Pablo a los Efesios. Los amonesta así: “Revístanse de la armadura de Dios”, y continúa: “para poder resistir las insidias del demonio. Porque nuestra lucha no es contra las potencias humanas, sino contra las fuerzas oscuras que gobiernan el mundo, contra los poderes sobrenaturales del mal”. Por eso repite el apóstol, “póngase la armadura de Dios”, y enseguida aplica al campo espiritual las diversas piezas que constaba la armadura de su época: “Cíñanse con el cinturón de la verdad, vistan la justicia como una coraza y como calzado el celo por la propagación del evangelio, tenga siempre empuñado el escudo de la fe, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”. (Ef 6, 11-17). El lema es una continua invitación para que así como el personal militar tiene instructores que en lo material lo enseñen a emplear bien sus armas y a conocer las asechanzas del enemigo, así los capellanes y el personal religioso que les ayuda que les ayuda deben adiestrarlo en los varios aspectos del campo espiritual.