Iglesia Católica se une a la campaña mundial de migraciones

El  27 de septiembre, en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco lanzará la campaña global “Compartiendo el Viaje” que se extenderá hasta el año 2019 y que la Conferencia Episcopal de Colombia, se une a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social (SNPS)/Cáritas Colombiana.

Monseñor Héctor Fabio Henao, director del SNPS expresó que “la Iglesia Católica bajo la orientación del Papa Francisco busca siempre acoger al que sufre. En este aspecto ayudar a los refugiados es colocarse en el camino del que huye, del desplazado; es hacer presente y anunciar a Jesucristo en medio de las circunstancias que viven los migrantes e itinerantes y también los refugiados.”

Esta campaña global liderada por Caritas Internationalis tiene por objetivo sensibilizar acerca del tema migratorio a nivel mundial. También se propone desafiar los mitos y las percepciones que se tienen acerca de esta población, con el fin de fomentar una mayor cultura de encuentro entre los migrantes y las comunidades de todo el mundo.

El gesto característico de esta campaña será el denominado open arms (brazos abiertos) por el cual migrantes y refugiados simbolizarán el apoyo que reciben las personas en esta condición y los desafíos que enfrentan en sus viajes. Para redes sociales todos los ciudadanos migrantes y no migrantes podrán unirse bajo el #ShareJourney, y tomar una fotografía con los brazos abiertos y compartir su mensaje sobre su experiencia.

Cáritas Colombiana habló con migrantes a propósito de la campaña

Aura y Moisés Sediles, provenientes de Nicaragua y Juan Carlos Pirela, oriundo de Venezuela, compartieron sus experiencias y opiniones acerca de la vida de un migrante.

Para Aura este paso en su vida ha significado “un sentimiento de solidaridad ante los designios de la vida […] un viaje que no se hace por placer”. Algo parecido opina Juan Carlos, quien tuvo que salir de Venezuela a causa de la situación socio-política y quien emprendió una nueva etapa de su vida “cargando 47 años en una maleta para enfrentarme a lo desconocido”. Por su parte,  Moisés afirma que lo más difícil de dejar su país natal, aparte de su familia, fue su sentido de pertenencia ya que “en Nicaragua yo podía participar en política, acá existen muchas limitaciones en ese sentido”.

Los tres coinciden en que ha sido un proceso complejo dejar atrás a sus familias pero sostienen que Colombia los ha recibido de la mejor manera. También afirman que es un imaginario social que el migrante llegue a un nuevo territorio a delinquir, que por el contrario llegan a aportar cosas positivas al país que los recibe.

Estos tres migrantes concuerdan en que a pesar de los inconvenientes que tienen que atravesar a diario le están muy agradecidos a la tierra que les brindó un segundo hogar, y esperan, cada uno desde su contexto, poder devolverle algo a Colombia.

C@strenseObisAdmin

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