La patrona de Colombia se alista para encontrarse con el Papa

En instalaciones de la Base Militar de Sucre en Chiquinquirá se presentó el embalaje y el helicóptero que trasladarán el lienzo de la Virgen de Chiquinquirá a Bogotá el próximo 1 de septiembre. La organización del embalaje estuvo a cargo de la empresa Servientrega y el helicóptero por parte de la empresa Helicol.

La tapa y la base del embalaje está hecho en madera de pino de 30 mm, al interior tiene una protección en espuma de polietileno y un recubrimiento en PP no tejido, además de herrajes en acero galvanizado e imágenes en quemado laser.

Alrededor de las 11 de la mañana del 1 de septiembre será trasladada la imagen en el helicóptero de la Base Militar Sucre de Chiquinquirá al Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá.

La custodia del lienzo estará a cargo de los hermanos Dominicos, quienes dispondrán todos los elementos para el cuidado de la imagen. Sobre ello, el hermano Fray Nelson Novoa aseguró que la responsabilidad con el país y con Chiquinquirá es la de custodiar el lienzo. “Nosotros como responsabilidad que es un deber con el pueblo católico que desde el momento que la imagen descienda de su trono hasta el momento de que retorne los frailes vamos a estar al lado de ella”.

Por su parte, Luz Mary Guerrero, presidenta de Servientrega, agradeció por la oportunidad de trasladar a la Reina de Colombia y recordó el compromiso de esta empresa con la visita del Papa Francisco.

Cuando el cuadro llegue a la capital del país permanecerá en el embalaje 24 horas para que internamente se nivele en temperatura y humedad. Lo mismo sucederá al retornar a Chiquinquirá.

Historia

Según la crónica histórica el año 1586, María Ramos, una mujer del lugar, recuperó el lienzo que había sido guardado por estar en mal estado en un oratorio que estaba fuera de uso. Ramos decidió reparar el viejo oratorio y el lienzo maltratado, otorgándole el mejor lugar de la capilla.

La historia cuenta que diariamente oraba y pedía a la Virgen del Rosario que se manifestara, hasta que el 26 de diciembre de 1586 cuando María salía del oratorio, una mujer indígena llamada Isabel junto a su pequeño hijo al pasar por el lugar le gritaron: “mire, mire Señora…”, al dirigir su mirada a la pintura ésta brillaba con resplandores y la imagen, que estaba irreconocible, se había restaurado con sus colores y brillo originales; los agujeros y rasguños de la tela desaparecieron. Desde entonces empezó la devoción a la advocación conocida como “Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá”.

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